El autodidacta artista Ken Lee, se ha inspirado por la exquisita belleza de las mujeres asiáticas, su creatividad queda plasmada en retratos frágiles y refinados. Todas las imágenes son naturalmente hermosas, y el hecho de que están hechos con un lápiz de grafito en el realismo tradicional estilo, con el estudio preciso de los detalles y el foco en la luz y la sombra, le da un encanto especial.